Cesar Agustin Reyes OribeMaría Josefa Enriqueta Reyes Costa

Alberto Daniel Lacroze GowlandAmalia Reyes Oribe Reyes

María Amalia Sara Lacroze Reyes Oribe

f a m i l y
Children with:
Alfredo Fortabat Pourtale
Hernán de Lafuente Sáenz Valiente

Siblings:
Alberto (bebe) Lacroze Reyes Oribe
Sara Josefina Lacroze Reyes Oribe

Children:
María Ines de Lafuente Lacroze
??? Fortabat Lacroze
María Amalia Sara Lacroze Reyes Oribe
  • Born: 15 Aug 1921
  • Married to Alfredo Fortabat Pourtale
  • Married 1941 to Hernán de Lafuente Sáenz Valiente
  • Reference: http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Amalia_Lacroze_de_Fortabat

    María Amalia Lacroze de los Reyes Oribe viuda de Fortabat Pourtale (n. 15 de agosto de 1921 - ), conocida como Amalita Fortabat, es una empresaria multimillonaria y magnate argentina que es considerada la mujer más rica de toda la Argentina. Viuda de Alfredo Fortabat, fundador de la compañía Loma Negra.

    En 1999 la revista Forbes la catalogó como la tercer persona más rica de la Argentina, teniendo una fortuna calculable de miles de millones de dólares.

    Hija de una familia de clase alta, es la mayor de tres hermanos. Se casó por primera vez a los 19 años, con Hernán de Lafuente, de quien se divorció al poco tiempo. Con él tuvo a su única hija, María Inés, que a su vez le dio tres nietos.

    En el año 2005, al cumplir 85 años, fue distinguida empresaria de Buenos Aires, vendió la cementera Loma Negra de su propiedad, pero reflotó su colección maestra de cuadros y esculturas de Bellas Artes. A fines del año 2008 abrió sus puertas en el moderno barrio de Puerto Madero el museo llamado "Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat", que posee obras de Turner, Chagall, Dalí, Warhol, Rodin y Brueghel, entre otras.

    Cuenta con innumerable cantidad de propiedades, desde un triplex en la avenida Del Libertador en el barrio porteño de Palermo, dos mansiones, en Martínez (San Isidro), y otra en José Ignacio, Punta del Este, un duplex en New York, otro departamento en Miami y varias casas de campo, en algunas de sus más de 40 estancias.

    Reconocida en el ámbito empresarial argentino, su fortuna actualmente se apoya en los negocios agropecuarios, ya que cuenta con al menos 155mil hectáreas en 5 provincias argentinas y con negocios financieros en el exterior en base a los 825 millones de dólares que obtuvo limpios de la venta de la cementera.

    Hoy en día según una revista nacional, su fortuna seria de 1600 millones de dólares, lo cual la mantiene como la mujer más rica del país.

    La fuerza de un sentimiento
    Amalita Lacroze y Alfredo Fortabat protagonizaron uno de los mayores escándalos de la alta sociedad porteña, pero su amor duró hasta la muerte de él, que era casi 30 años mayor que ella.

    Jorge Camarasa
    Especial

    En marzo de 1947 ella tenía 24 años y él 53. Los dos estaban casados. Ella, con Hernán Lafuente, de quien tenía una hija de 2 años, y él, con Elisa Corti Maderna.

    La mujer y su marido habían viajado a Europa de vacaciones, y él los había seguido sin que supieran. Una noche, en París, durante una fiesta en la que simuló encontrarlos casualmente, con una desfachatez impropia para la época, la sacó a bailar y le dijo que estaba enamorado de ella.

    –Yo sé que usted se va a casar conmigo –le dijo.

    Ella, turbada ante la insolencia, alcanzó a improvisar:

    –No, usted no me puede decir eso. No es cierto. Dirá que le gusto...

    El insistió:

    –Usted se equivoca, Amalita. Yo estoy enamorado de usted desde el día en que la conocí.

    Antes de que terminara el año, el escándalo iba a estallar en la high society porteña: María Amalia Sara Lacroze Reyes de Lafuente se había separado. Y aunque le sobraran los motivos, ninguna dama hasta entonces se había animado a tanto.

    Una nena de bucles rubios. Amalita nació en Buenos Aires el 15 de agosto de 1921. Fue la primogénita del matrimonio de Alberto Juan Lacroze, médico, y Analía Reyes Oribe. Cuando cumplió 1 año, la familia se mudó a París. Su primer idioma fue el francés; luego vendría el inglés y por último el castellano. Unos años después, cuando regresaron a Buenos Aires, la nena de bucles rubios creció en la casona de Charcas y Rodríguez Peña de la familia, una familia "tradicional".

    Alberto, el padre, había sido discípulo de Gregorio Aráoz Alfaro. Sus inquietudes iban más allá de la anatomía: se hacía tiempo para la astronomía, para escribir poemas y recitar de memoria La divina comedia, y para fundar el Partido Demócrata Progresista.

    Analía Reyes Oribe, la madre, descendía en línea directa del general Manuel Oribe, quien a las órdenes de José Gervasio Artigas había servido en la Banda Oriental. Oribe había sido, además, presidente del Uruguay. Como mandaban las costumbres de la época, la señora se dedicaba a sus tareas de ama de casa sin descuidar el arreglo personal. A los 86 años todavía bailaba en el Chateau Frontenac de Mar del Plata, adornada con perlas y encaje negro.

    Vestido de nena. Alfredo Fortabat había nacido el 13 de mayo de 1894 en Azul, provincia de Buenos Aires. Era el menor de tres hijos varones de un matrimonio de estancieros. Como sus padres habían esperado una mujer, los primeros tiempos lo vistieron de nena. La familia tenía un pasar acomodado pero no era patricia. Luciano Fortabat, el padre, había hecho su fortuna desde abajo, empezando como maestro de escuela.

    Cuando Alfredo había cumplido 6 años, la familia se mudó a Francia y el chico que se había criado en el campo cursó sus estudios en los liceos Michelet y Carnot, de París, y después en la Sorbona. Dos años más tarde la familia sufrió un revés económico y la situación le dio al joven la excusa perfecta: extrañaba los campos en que se había criado, y regresó a la Argentina. Se estableció en Olavarría y empezó a levantar la fábrica de cal Loma Negra, que quedaría fundada en 1926.

    A primera vista. Una noche de 1941, Amalita había ido con su novio Hernán Lafuente al Teatro Odeón. El tapado de terciopelo marrón dejaba adivinar unas piernas perfectas, y el sombrero italiano dejaba ver parte de su pelo rubio. Las uñas largas y arregladas, los dedos finos, los ojos azules y la boca sensual, atrajeron la atención de Alfredo Fortabat, que estaba sentado en el palco de enfrente junto a su mujer.

    Él no le sacaba los ojos de encima. Durante un intervalo le mandó una caja de cerisettes, que Amalita comió mientras cruzaba miradas con su admirador desconocido. A ninguna mujer podía serle indiferente un hombre que le hacía regalos delante de su pareja.

    Unas semanas más tarde, Amalita y Hernán fueron invitados a navegar en un yate por el Tigre. El dueño del barco resultó ser Fortabat, y en la proa del Pichi-Hue, aquella tarde, encontró la manera de quedarse a solas con ella.

    Pero una señorita de "la sociedad" no podía romper su compromiso, y una mañana de setiembre de 1942 Amalita se casó con Hernán Lafuente. Fortabat, su admirador, no había estado en la ceremonia.

    –No pude soportar ir a su casamiento –le confesaría al día siguiente por teléfono.

    El regalo que había enviado era una pulsera de oro de Ghisso, la joyería más cara de Buenos Aires.

    La profecía. Cuando tenía 14 años, una gitana le había leído el futuro: "Te vas a casar con un maharajá". Amalita guardó la profecía en su memoria.

    A mediados de 1944 nació Inés, su única hija, pero ni eso hizo cesar el caballeresco acoso de Fortabat. Cuando la beba cumplió 10 meses, la pareja fue invitada por Alfredo a su estancia San Jacinto, en Olavarría, donde en las propias narices de su esposo siguió buscando su oportunidad para estar con la joven.

    Delante del marido, Fortabat alzaba a Inés, jugaba con ella y le enseñaba a dar sus primeros pasos.

    Después de la visita a la estancia, Amalita y Hernán viajaron a Europa de vacaciones. Recorrieron Italia, el Egeo y Francia, y una noche, durante un baile de gala en París, Fortabat apareció de nuevo en escena y ese encuentro fue decisivo: de regreso a Buenos Aires, Amalia Lacroze le pidió el divorcio a Hernán Lafuente, y al mismo tiempo Alfredo Fortabat se separó de Elisa Corti Maderna, con quien no había tenido hijos.

    La actitud de la joven sacudió las estructuras del selecto círculo al que pertenecía, pero todavía nadie sabía qué traía bajo la manga. Fortabat, acostumbrado a no dar ventajas, aprovechó para apurarla.

    –Casémonos ya –le rogó.

    Pero aunque había ido lejos para la costumbre de la época, Amalita tenía los pies sobre la tierra: había una hija que quería conservar con ella, y hasta que no saliera el fallo de divorcio, la opción era de hierro: amarse a escondidas.

    Fortabat lo aceptó a regañadientes, y puso su fortuna y sus amistades al servicio de los trámites. Después de casi dos años de papeles y discusiones, los divorcios salieron vía Uruguay.

    Amalita y Alfredo se casaron en Montevideo. La ceremonia, secreta, fue el primero de los cinco casamientos de la pareja. La luna de miel los llevó a Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Europa. Estuvieron en París, Atenas, las islas griegas y Egipto. El año nuevo los encontró en El Cairo, lo festejaron con Alí Khan, Rita Hayworth y el rey Farouk. La profecía de la gitana, intuyó Amalita, se había cumplido.

    Joyas copiadas. Cuando volvieron a Buenos Aires, Alfredo comenzó a llamar "hija" a Inés Lafuente. Amalita y Fortabat estuvieron juntos 30 años. El 10 de enero de 1976, al morir a los 81 víctima de un accidente cerebral, el fundador de Loma Negra dejó una fortuna incalculable. Para amasarla, no había descuidado a la única mujer que lo enamoró: si algún fin de semana Amalita se quedaba en Buenos Aires en lugar de acompañarlo a San Jacinto, el lunes lo veía llegar con un ramillete de violetas, todavía húmedas por el rocío, que había cortado antes de salir de la estancia.

    Los regalos que le hizo fueron legendarios y tuvieron un papel protagónico durante el único incidente (conocido) que sobrellevó la pareja. Según publicó la revista Vanity Fair, Amalita habría abandonado a Fortabat poco antes de su muerte, y se habría llevado todas las joyas a Europa a bordo de su jet particular. "Cuando Fortabat le habló por radio en mitad del Atlántico y le dijo que había hecho copiar sus joyas y que las verdaderas las tenía él, ella ordenó al piloto que diera la vuelta".

  • Generated by GreatFamily 2.2 update 2