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Rafael Argentino de las Mercedes CAMPOS PLOT

Rafael Argentino de las Mercedes CAMPOS PLOT[1]

Varón 1884 - 1968  (84 años)

Información Personal    |    Medios    |    Notas    |    Fuentes    |    Mapa del Evento    |    Todos    |    PDF

  • Nombre Rafael Argentino de las Mercedes CAMPOS PLOT 
    Nacimiento 29 May 1884  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 1 Ago 1968  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I24  Manuel Arcos
    Última Modificación 29 Ago 2023 

    Padre Manuel Jorge CAMPOS LÓPEZ CAMELO, General,   n. 27 Abr 1847, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 15 Dic 1908, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 61 años) 
    Madre Carolina PLOT MARTINEZ,   n. 1 Mar 1851, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 25 Oct 1896, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 45 años) 
    Casado 18 Ago 1870 
    ID Familia F25  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Maria Sara Susana REYES ORIBE REYES,   n. 16 Feb 1886, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 24 Mar 1974, Pardo-Hué, Hurlingham, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 88 años) 
    Casado 23 Jun 1908 
    Hijos 
    +1. Sara Carolina CAMPOS REYES ORIBE,   n. 15 Jun 1910, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 18 Ene 1979, Hurlingham, buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 68 años)
    +2. Rafael César CAMPOS REYES ORIBE,   n. 4 Nov 1911, Cordoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 14 Dic 1968, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 57 años)
    +3. Hector Manuel CAMPOS REYES ORIBE,   n. 6 Sep 1913, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 27 Dic 1988, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 75 años)
    Última Modificación 4 Abr 2016 
    ID Familia F26  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 29 May 1884 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 1 Ago 1968 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos 40.jpg
    Rafael Campos, Saritita Espinosa Viale y muchos bisnietos (Al menos un individuo vivo está vinculado a este ítem - Detalles Reservados.)
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    RafaelCampos y Diego Arcos (Al menos un individuo vivo está vinculado a este ítem - Detalles Reservados.)
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  • Notas 
    • 1930 El 15 de agosto se funda en Buenos Aires la ?Legión de Mayo", dirigida por José Güiraldes y Rafael Campos.

      Transcripción de un recorte del diario, creo que La Nación y por las noticias del dorso supongo que es del 11 o 12 Julio de 1931

      SOLICITADA

      Al Sr. General Manuel Rodríguez:
      Presente
      Un comunicado aparecido en los diarios de ayer y en los de hoy, me impone la obligación de no dejarlo pasar sin contestación.
      He esperado largo tiempo creyendo que en consideración a los antecedentes de nuestro apellido tradicional en la historia de la Patria y a los míos propios, por todos los servicios prestados a este gobierno, como organizador de la Concentración Nacional que se creó y sostuvo exclusivamente por una parte de los hombres de la Legión de Mayo, apoyando la candidatura del actual Presidente -única vez que he intervenido en política, - creía que se debiera hacer lugar al derecho que tiene todo ciudadano de que se le haga justicia.
      Como actor y director en los preliminares y durante el movimiento del 6 de septiembre, tengo derechos adquiridos para hacer llegar a usted mi juicio desinteresado e imparcial por cuanto a esas circunstancias estaba en un terreno completamente opuesto a lo que motivó esta carta.
      El referido comunicado contiene una expresión incalificable. Dice usted que "no se ha dado, hasta ahora, información alguna sobre las incidencias de pública notoriedad, originadas por la inconducta de un militar e ignorando el trámite que el cuerpo resolviera dar al asunto".
      Inconducta - donde ve el señor General la inconducta del Teniente Coronel Campos, al ser llamado por una Comisión del Senado ante la cual ese dignísimo militar no había hecho ninguna gestión para que se le escuchara, podrían reacer, a su entender, esa calificación sobre el Honorable Senado de la Nación, porque una comisión de su seno llamara a un oficial del Ejercito para que le suministrara datos he informes sobre un asunto cualquiera? ¿y si no es posible admitir esa insidiosa calificación para el autor único del llamado cómo admitir que es el oficial invitado por la Comisión del Senado el que ha cometido un acto de inconducta por que se le llamara?
      Pero es que como usted no puede castigar al Senado adonde usted ha concurrido lleno de amabilidades y ocultando la verdad, cae con toda la fuerza que le da su mando accidental al frente del Ejército sobre un Jefe inferior, al ser descubierto su traspiés por el hecho de haber arrestado al Teniente Coronel Campos veinticuatro oras antes de concurriera al llamado del Senado y ante la posibilidad de que la calumnia contra el Tte. Coronel Campos veinticuatro horas anda, haciendo recaer sobre sus verdaderos autores toda la fuerza de la sanción pública. Es bueno que el señor General lea la primera parte del Art. 560 del Código Penal Militar que prohíbe terminantemente que se castigue una falta antes de ser cometida.
      Felizmente se comentan en todos los círculos las arbitrarias persecuciones que de ese dignísimo jefe, que se llama con todo orgullo Campos, está siendo la víctima.
      El 6 de septiembre, a las seis de la mañana, cumpliendo órdenes del único Jefe - General Uriburu -y en mi carácter de miembro de la Junta Revolucionaria de la Legión de Mayo, concurrí al lugar que me fuera designado acompañado del entonces jefe de la misma Don Manuel Videla Dorna. Tomado preso él en la plaza de Flores, me hice cargo yo de los dispersos y con ellos llegué a Campo de Mayo. Y ahora, admírese Señor General: el único comentario elogioso que pude escuchar, para satisfacción mía, en e. momento (13 y 30 horas), en que era arrestado por el Coronel Álvarez, lo fue respecto a la actitud del Teniente Coronel Campos que tan bien honra el apellido que lleva y que usted tanto y tan enérgicamente condena. Fue el momento más emocionante de ese día, pues es muy difícil encontrar en la vida hombres que se jueguen íntegramente respetando leyes y principios en contra de mayorías enormes de opinión, por el sólo hecho de haber formulado un juramento de fidelidad a los poderes constituidos.
      Toda la prensa del país hizo resaltar entonces la actitud valiente del Tte. Coronel Campos y ella me fue relatada después y comentada elogiosamente por las personas que la presenciaron y entre las que le puedo nombrar al actual Ministro del interior Dr. Leopoldo Melo, Senador Nacional Don Antonio Santamarina, Diputados Nacionales: José María Bustillo y Uberto Vignart y al actual Asesor letrado de la Provincia de Buenos Aires Dr. Juan Sila Riestra. Apelo a la caballerosidad de tan calificados testigos.
      Será indiscreto. Que hicieron los Generales, Coroneles y altos jefes del Ejército, que haciendo gala de respetar la Constitución y teniendo comando de tropa o de altas direcciones militares, ni impidieron la revolución sin tener necesidad de recibir órdenes para hacerlo. El General Lavalle y otros altos jefes y el Dr. Pellegrini, en situación análoga en julio de 1890, no recibieron órdenes para sofocar la revolución y todos ellos supieron cumplir con sus obligaciones de militares y ciudadanos. Más aún, el General Manuel J. Campos, mi padre, jefe militar de aquella revolución, arrestado e incomunicado desde diez días anteriores al estallido, se sublevó con el regimiento dejando preso y desarmado al Tte. Coronel Toscano que era jefe del mismo, y ese dignísimo militar fue luego ascendido. Nadie osó acusarlo de cobarde.
      El 6 de septiembre, para vergüenza del gobierno y de los que lo sostenían, no hubo más que una sola persona que tuvo un gesto que, por ser valiente, desinteresado y patriota, es castigado sin ninguna contemplación... Señor General Rodriguez, con militares como el Tte. Coronel Campos, gracias a dios mi hermano, es como se pueden defender los derechos constitucionales sin peligro de otra clase. Así lo comprendió y reconoció, al día siguiente la revolución su heroico y justiciero jefe y Presidente del Gobierno Provisional, llamándolo a su despacho. Talvez, usted, que no sé si estuvo en la revolución y que nada hizo para impedirla, recuerde, porque usted se encontraba en las antesalas presidenciales, y se acercó el Tte. Coronel Campos felicitándole cordialmente. Presenció usted también el abrazo que el General Uriburu diera al Tte. Coronel Campos, ordenándole en seguida que se pusiera al frente de su regimiento. Le constará asimismo a usted, como le consta al Coronel Juan B. Molina, presente entonces, que por un justo escrúpulo de delicadeza el Tte. Coronel Campos pidió que se le relevara de ese comando.

      Dirá usted a que viene todo esto y es muy simple. Con motivo de uno de tantos homenajes rendidos a los hombres de mi sangre y apellido, porque ellos no economizaron culto, sangre y sacrificios a su Patria, homenajes hechos por argentinos y amigos y nunca por gobierno alguno, tuve oportunidad de oír, circunstancialmente, de labios de un amigo suyo que se entrevistó con usted a solicitud del General Pablo Richieri el señor Santa Coloma, que usted manifestaba que si el Tte. Coronel Campos decía que usted había dicho que era un cobarde, mentía; que lo único que usted aseguraba era que al Teniente Coronel le habían quitado el cuerpo que comandaba y que había sido golpeado y desarmado por un oficial del mismo, sin que reaccionara. Deliberadamente usted no quiere ver la verdad que el Teniente Coronel Campos ha querido esclarecer, pidiendo, con toda disciplina, la formación de un sumario. Eso es inconducta, no permitir que la calumnia que pesa sobre mi hermano, sea ventilada.
      Su deber era llegar al esclarecimiento de los hechos, pues si un oficial acusado de cobardía no puede ser ascendido, tampoco puede conservar el honroso puesto que hoy tiene. Por eso ese vocablo: "inconducta" sólo debe recaer sobre la conciencia del hombre que encargado de dirigir nuestro ejército, debe velar por el prestigio del mismo y por el contrario, está labrando el descontento en sus filas. Y es inconducta y grave el no haber escuchado en ningún momento al Tte. Coronel Campos para que explicara su actuación en Campo de Mayo.

      Pero como yo no he sido aún víctima de la cobardía moral que en la época actual paraliza las actitudes de los hombres y que he sido, para honor mío, actor principal en la gloriosa jornada del 6 de septiembre, que tan caro pagué y estoy pagando, le diré que es más fácil el sistema que usted sostiene que la práctica en el mismo terreno de la acción. Llegué yo, y discúlpeme que me nombre otra vez, a las puertas de Campo de Mayo y junto con nosotros llegaba un piquete del 1º de Caballería, posiblemente desorientado con la actitud valiente y decidida de su jefe, a incorporarse al resto de los escuadrones que él había podido conservar. Pero en cambio he visto regimientos enteros mandados por otros valientes jefes, entrando a Buenos Aires, sin ser los que a ellos les correspondían de acuerdo a las disposiciones ministeriales y lo peor, Sr. General Rodriguez, es que esos jefes que no llegaron con sus tropas, han sido ascendidos. Como ese caso hay muchos. Lo cito y no vaya a creer Vd. Que con esto pido yo que a mi hermano se lo ascienda. ¡No, y mil veces no!
      Y aún le voy a agregar otros antecedentes. El 10 de septiembre de 1930 fui también testigo presencial con otros muchos civiles, del homenaje más sentido y emocionante de esa época por lo que tenía de espontánea sinceridad. Me refiero al saludo de todos los oficiales del Regimiento 1º de Caballería, que había sido comandado por el Tte. Coronel Campos empezando por el valiente Capitán que, cumpliendo con una misión de honor aunque dolorosa por las consideraciones y afecto que debía a su jefe y amigo, y que por saberlo valiente como pocos, prefirió hacer lo que hizo en lugar de matarlo. En medio de lágrimas que arrancaba esa tensión nerviosa que convivimos militares y ciudadanos de aquel momento, lo estrechaban en un abrazo queriendo explicarse actitudes que el triunfo había ya consagrado.
      Por otra parte me consta que los Generales de la Nación comprendieron también el gesto valiente del Tte. Coronel Campos.
      Señor General Rodriguez, para poder sentir estas cosas y apreciarlas no basta vestir palmas de general, es necesario vivirlas y sufrirlas, pues es así como se adquiere un juicio sereno y es posible cerrar los oídos a la ola de calumnias y de difamaciones que desgraciadamente estamos pasando.
      Tomo esta actitud en defensa de un derecho que tiene una tradición gloriosa en la historia de nuestra Patria y que es el apellido que me legaron mis antepasados, y que nadie ha de mancillar. Campos cobarde y traidor a la Patria no ha habido nunca ni lo habrá, y nunca disfrutaron de ninguna situación de beneficio propio. Son argentinos y argentino significa pureza, justicia, valor y tranquilidad, y cuando un ciudadano golpea las puertas de un bien nacido no hay memoria de que le fuera negada la honrosa hospitalidad. Por eso quiero preguntarle a Vd., ya que tiene el honor de llevar las palmas de general. ¿Porqué no hizo lugar al sumario que pidió el Tte. Coronel Campos para sacar la máscara traidora que arrastrándose por las alfombras oficiales, como serpiente venenosa, quiere obscurecer toda una tradición de gloria?

      Dios guarde a usted.

      Fdo. Rafael A. Campos.


  • Fuentes 
    1. http://www.todo-argentina.net/historia/decadainf/uriburu/1930.htm.